martes, 31 de mayo de 2011

La Fusión BAT\Protabaco: Efectos Unilaterales, Colusión y Oligopolios Multimercados

David Harbord, Álvaro Riascos[1]

La reciente adquisición de Protabaco por parte de British American Tobacco (BAT) genera dudas sobre el posible efecto unilateral en precios y los efectos sobre la competencia entre BAT y Philip Morris (PMI) en varios países latinoamericanos.

Publicado en www.focoeconomico.org

Introducción

El año pasado Philip Morris, la compañía con mayor número de ventas de cigarrillos y el principal comprador de tabaco en Colombia intentó comprar Protabaco, la compañía con mayor participación en el mercado después de PMI, por un precio de $USD 425 millones. De haberse permitido la fusión, se habría creado una compañía con una participación del 78% en la venta de cigarrillos y con un monopsonio en la compra de tabaco[2].

Cuando la autoridad en materia de competencia en Colombia, la Super­intendencia de Industria y Comercio (SIC), revisó el caso, presentó una serie de objeciones. Primero, encontró que la fusión habría incrementado los precios en alrededor de 4% en el segmento medio-bajo, que incluye marcas populares como Mustang, Boston, Belmont, Premier, Derby y Piel Roja entre otras, y habría incrementado el índice de Herfindhal-Hirschman (HH) de un, ya elevado, 3,868 a un cuasi-monopolio con un índice de 7,199[3].

En segundo lugar, la SIC expresó preocupaciones sobre las condiciones que Protabaco y PMI imponían a los cultivadores de tabaco en Colombia. Más precisamente, cláusulas contractuales que estas compañías imponen a los agricultores de tabaco, las cuales exigen aceptar contratos de financiación y prohíben a los agricultores sembrar otros productos. La SIC estaba preocupada de que el monopsonio resultante de la fusión empeorara la situaciones de los pequeños agricultores, restringiendo la competencia aun más y abriendo la posibilidad de que la compañía resultante abusara de su poder de mercado.

Finalmente, la SIC estaba preocupada por ciertos tipos de cláusulas de exclusividad entre las compañías tabacaleras y sus distribuidores, e impuso restricciones en dichas cláusulas como una condición para la fusión.

Otra de las condiciones impuestas por la SIC para la fusión incluía la venta de dos marcas importantes, lo cual disuadió a PMI de insistir en la transacción. Un año después, la tercera compañía más grande del mercado, BAT, anunció su intención de comprar Protabaco por $USD 452 millones. ¿Pero, es esta fusión menos preocupante, en términos de competencia, para el mercado de tabaco en Colombia?

Una consideración importante, es que BAT tiene una menor fracción del mercado de cigarrillos, 20.7% comparado con el 49.9% de PMI en el 2009. Adicionalmente, las ventas de BAT están concentradas en el segmento “premium”, donde tiene un 54% del mercado, y donde Protabaco no tiene presencia en absoluto. En el segmento medio-bajo, BAT solamente posee el 15% del mercado (con marcas como Belmont, Delta, Montana y Pall Mall), mientras que Protabaco tiene el 33%. Teniendo en cuenta lo anterior, la concentración resultante en el mercado de cigarrillos, incluso por segmentos, es mucho menor en esta fusión que en la anterior. Finalmente, BAT prácticamente no compra tabaco a los agricultores colombianos, lo que implica que la fusión no tendría efectos sobre el mercado de la compra de tabaco.

¿Significa esto que la SIC debería presentar menos objeciones a la compra de Protabaco por parte de BAT, que por parte de PMI?

Cuando los economistas analizan fusiones suelen considerar tres posibles efectos. Primero, el efecto “estático” o “unilateral” sobre los precios debido a una reducción en el número de competidores. Segundo, las fusiones suelen facilitar acuerdos explícitos o implícitos de colusión entres las compañías (conocidos como efectos de “coordinación” en la jerga economista). Finalmente, las posibles ganancias en eficiencia que puedan resultar de la fusión, pueden compensar los efectos negativos mencionados anteriormente. El balance entre los efectos anti-competitivos y las ganancias en eficiencia es central para el análisis de fusiones[4].

Efectos “unilaterales” en precios y ganancias de eficiencia

Después de que dos firmas se fusionan, se crean incentivos unilaterales para incrementar los precios por dos razones. Primero, dado que ex-post aumenta la concentración del mercado y se reduce la competencia, la firma tiene la habilidad de incrementar su margen de ganancia. Segundo, en mercados donde las compañías venden productos diferenciados (como los cigarrillos), una fracción de los consumidores que antes de la fusión se hubiera perdido a la competencia, en respuesta a un incremento unilateral en el precio de una marca, ahora se retienen, pues cambian a una marca de la compañía fusionada[5].

El resultado de estos dos efectos es que la mayoría de los modelos económicos que analizan fusiones en mercados con productos diferenciados predicen un incremento en precios ex-post. Sin embargo, usualmente se sugiere que las ganancias en eficiencia – consecuencia del desplazamiento de tecnologías ineficientes, aprovechamiento de economías de escala o mejores prácticas gerenciales, por ejemplo – reducirán el costo marginal y desincentivarían las firmas a incrementar sus precios. Las compañías involucradas en una fusión suelen argumentar la existencia de grandes ganancias en eficiencia y piden que estas sean tenidas en cuenta por las autoridades[6].

En un intento para cuantificar estos efectos, simulamos la fusión entre BAT y Protabaco utilizando el modelo PCAIDS sugerido por Epstein y Rubinfeld (2002)[7]. Dado que algunas de las variables claves de este modelo son difíciles de estimar (como la elasticidad precio de la demanda de la industria y de marcas individuales, así como los factores de escala que reflejan el grado de sustitución entre el segmento medio-bajo y el premium), se realiza un análisis de sensibilidad sobre estas variables. La figura 1 reporta la predicción del incremento del promedio ponderado de los precios (por participación de mercado después de la fusión) para todas las marcas de PMI y BAT[8].





Figure 1: Resultados del modelo PCAIDS

En la figura 1, la elasticidad precio de la demanda de la industria se supone igual a -1, y el factor de escala igual a 0.5[9]. Se calcula el incremento en precios para diferentes valores de la elasticidad de la demanda de una marca de referencia, que en este caso es Belmont. Una vez la elasticidad de la marca de referencia se fija, los supuestos del modelo permiten calcular la elasticidad de las demás marcas y la proporción del mercado que cada una tendría después de la fusión.

Como lo muestra claramente la figura, las simulaciones predicen un incremento considerable en los precios de ambas compañías. En particular, BAT incrementa su precio promedio entre el 1% y 8%, aún ante ganancias en eficiencia del 10%. A medida que las ganancias en eficiencia disminuyen el incremento en precios es mayor.

Colusión y Contacto en Múltiples Mercados

El análisis descrito anteriormente se enfoca en los efectos unilaterales de la fusión entre BAT y Protabaco. En un contexto dinámico, donde las compañías interactúan repetidamente, se abre la posibilidad de colusión implícita. Una fusión puede afectar los precios no solo porque cambia el grado de concentración del mercado sino porque cambia el grado de coordinación posible en precios que existe en uno o varios mercados.

Compte et al. (2002) hacen énfasis en dos factores. Por un lado, una fusión reduce el número de competidores en el mercado, lo que tiende a facilitar la colusión. Este es un efecto bien conocido que domina cuando las restricciones a la capacidad de la firma no son demasiado severas, lo que implica que cualquier fusión facilita la colusión. Por otro lado, si una fusión incluye la mayor empresa en el mercado, tales como la adquisición de Protabaco por parte de PMI, la asimetría de los mercados en términos de capacidad se incrementa, lo que puede hacer la colusión más difícil. Este efecto es más relevante cuando las limitaciones de capacidad son más severas, o cuando su distribución es muy asimétrica[10]. Luego, el análisis de Compte et al. (2002) sugiere que - contrario a la sabiduría convencional - la asimetría de capacidad puede ser favorable para la competencia, ya que dificulta la sostenibilidad de una colusión implícita. Por el contrario, una mayor simetría en las participaciones de mercado o capacidades puede facilitar el comportamiento colusorio. Una distribución más equitativa de los activos relaja las restricciones de compatibilidad en incentivos de la firma, lo cual facilita la colusión (ver Kuhn y Motta, 1999 y Motta, 2004, pp 147-48).


Una implicación interesante de esto es que, si bien la adquisición de Protabaco por parte de PMI habría dado lugar a una concentración significativa en su participación de mercado, también podría haber tenido un efecto pro-competitivo al hacer la colusión implícita más difícil de mantener. Por otro lado, la adquisición de Protabaco por parte de BAT da como resultado un duopolio en el que las dos empresas restantes tienen más o menos la misma proporción del mercado en cada segmento[11]. Esto significa que la fusión BAT / Protabaco puede tener efectos negativos que van más allá de los que se pueden observar mirando índices de concentración o efectos unilaterales. Estos efectos probablemente estuvieron ausentes en el caso de PMI/Protabaco[12].


Por último, cuando las empresas multi-producto compiten en varios mercados, su capacidad para comportarse de forma cooperativa o de coordinar con éxito en la fijación de precios se incrementa. Bernheim y Whinston (1990) han demostrado que, en algunos casos, el contacto en varios mercados puede mejorar la capacidad de las empresas para mantener precios altos, al combinar las restricciones de compatibilidad en incentivos que limitan la colusión tácita (Motta, 2004, pp 148-49, 165-66).
En particular, en casos cuando dos empresas compiten en dos o más mercados con estructura de duopolio, con distintas participaciones de mercado en cada uno, Motta (2004, p. 149) observa que el contacto en múltiples mercados puede ayudar a suavizar las asimetrías del mercado, haciendo la restricción de compatibilidad en incentivos más simétrica, lo que facilita la colusión.

Si BAT consigue comprar a Protabaco, PMI y BAT compartirán el mercado de tabaco en Colombia, México, Venezuela, Perú, Ecuador, Chile, Argentina y Brasil, con participaciones de mercado muy diferentes en cada uno. Por ejemplo, en Chile y Venezuela, BAT es casi un monopolista con una proporción del mercado superior al 95%; en Brasil, BAT tiene el 87% del mercado y PMI el 11%; en Argentina y México, PMI es la firma dominante, con proporciones del 74.8% y del 65.3% respectivamente, comparado con un 20.2% y un 22.5% de BAT. En Colombia, cada compañía tendría cerca del 50% del mercado. La estructura de duopolio en estos mercados puede potencialmente tener efectos negativos sobre los consumidores de cigarrillo en estos países.

Conclusiones

Si bien la propuesta de fusión entre Protabaco y BAT,a primera vista, plantea menos problemas de competencia que la adquisición de PMI, un análisis económico preliminar sugiere que este no es el caso. El análisis muestra aumentos significativos en los precios tras la fusión (o "efectos unilaterales"), aun cuando tenemos en cuenta la reducción de costos marginales - ganancias en eficiencia de hasta un 10%. Adicionalmente, la simetría en la proporción de mercado de las dos firmas, junto con la preocupación de que éstas interactúan en varios mercados, lo cual facilita la colusión tácita o el comportamiento cooperativo, refuerza sustancialmente estas preocupaciones. A falta de pruebas concretas de ganancias sustanciales en eficiencia, que beneficiarían directamente a los consumidores colombianos, nuestro análisis sugiere que la adquisición debe ser sometida a un estricto y minucioso análisis de competencia.

Referencias

[1] Bernheim, D. B. y M. D. Whinston (1990) “Multimarket contact and collusive behavior,”RAND Journal of Economics, Volume 21, No. 1.

[2] Compte, O., F. Jenny y P. Rey (2002) “Capacity constraints, mergers and collu­sion,” European Economic Review, Volume 46, 1-29.

[3] Epstein, R. and D. Rubinfeld (2002) "Merger simulation: a simplied approach with new applications," Antitrust Law Journal, Volume 69, No. 3, 883-91.

[4] Farrell, J. and C. Shapiro (2010) “Antitrust evaluation of horizontal mergers: an economic alternative to market denition,” B.E. Journal of Theoretical Economics, Policies and Perspectives, Volume 10, Issue 1, Article 9.

[5] Kuhn, K-U. and M. Motta (1999) ”The economics of joint dominance,” European University Institute, Florence.



[1] David Harbord es Director de Market Analysis Ltd (davidharbord@market-analysis.co.uk) y Álvaro Riascos es Profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y Director de Quantil Matemáticas Aplicadas (ariascos@uniandes.edu.co). Agradecemos a Mauricio Romero por su asistencia en el ejercicio de simulación de la fusión y a Steffen Hoernig y David Robinson por sus comentarios al artículo. Los autores fueron brevemente consultados por British American Tobacco sobre la fusión propuesta pero decidieron no participar del caso. Toda la información con la cual se ha hecho el siguiente análisis es información pública.

[2] Las proporciones de mercado de las compañías se sacan de la resolución del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo No. 29937 de 2010 (11 de Junio de 2010).

[3] La SIC, en su análisis, dividió el mercado de cigarrillos colombianos en dos segmentos: el segmento “premium” con marcas como Marlboro, Royal e Imperial manufacturadas por PMI y Kool, Kent y Lucky Strike manufacturadas por BAT, que se venden a un precio superior a $2,700 (pesos); y el segmento “medio-bajo” con todas las demás marcas, que típicamente se venden por un precio menor a $2,000 (pesos).

[4] Más información sobre análisis de fusiones se puede encontrar en Whinston (2006, Ch. 3) y Motta (2004, Ch. 5).

[5] La rata a la cual cambia la demanda por la marca B sobre la demanda de la marca A, dado un incremento en el precio de A, es conocido como el “diversion ratio. Los “diversion ratios forman la base de la prueba de Farrell-Shapiro propuesto recientemente para medir las presiones a subir el precio por fusiones en mercados con productos diferencias. Véase Farrell y Shapiro (2010).

[6] Según la SIC, ni Protabaco ni PMI pudieron proveer información convincente sobre la magnitud de estas ganancias en eficiencia.

[7] En los últimos años ha habido un interés creciente en el uso de modelos económicos empíricos y de simulaciones para predecir el efecto unilateral en los precios de las fusiones: modelos logísticos anidados, la prueba de Shapiro-Farrell y modelos AIDS se encuentran entre las herramientas disponibles. El "proportionally calibrated almost ideal demand system " - PCAIDS - es un modelo estándar que requiere menos información que otros. Un supuesto clave en este modelo es que la pérdida en la participación de una marca en el total de ingresos como resultado de un aumento en su precio se asigna a las otras marcas en proporción a sus participaciones de mercado. De ello se deduce que la única información necesaria para un análisis de simulaciones bajo el modelo PCAIDS son las participaciones de mercado, la elasticidad precio de la demanda de la industria y la elasticidad precio de una marca de "referencia". Para tener en cuenta que existen segmentos diferenciados, se introduce un parámetro de escala entre 0 y 1, según lo sugerido por Epstein y Rubinfeld (2002). La función de este parámetro es reducir el grado de sustitución entre las marcas en diferentes segmentos. Por ejemplo, si el parámetro de escala es 0.75, la participación del mercado perdida por una marca en un segmento, como resultado de un aumento en su precio, se asigna a las marcas en los otros segmentos en una proporción de 0.75 con respecto a lo que se sigue del supuesto de proporcionalidad. Dentro del mismo segmento no se aplica un ajuste de escala.

[8] Se utilizó la información de participación de mercado de 2010 por marcas. Toda la información está disponible en: Euromonitor International, Cigarettes: Latin America, 2010.

[9] Los resultados para diferentes factores de escala son muy similares y están disponibles a encargo.

[10] Esto es porque cuando las restricciones de capacidad importan, el problema clave para sostener colusión tacita es que la firma más grande tiene incentivos para desviarse del acuerdo. Una fusión que incluye la firma más grande reduce la habilidad de las firmas más pequeñas a castigar a la más grande (transfiriendo parte de su capacidad a la firma más grande) y puede incrementar las ganancias de la firma más grande de desviarse si inicialmente tenía una restricción de capacidad.

[11] Las participaciones de mercado de BAT y PMI en el mercado de los cigarrillos de Colombia tras la fusión serían de un 48,9% y 49,9%, respectivamente (con base en los datos de la SIC 2009), en comparación con el 20,7% y 49,9% previo a la fusión. En el segmento “premium” su participación tras la fusión sería un 53,8% y 46,2% respectivamente, similares a las proporciones antes de la fusión. En el segmento “medio-bajo” tras la fusión las proporciones serían de 48% y 50,5% respectivamente, frente a 15% y el 50,5% antes de la fusión. De ahí que la fusión de estas compañías daría lugar a unas participaciones significativamente simétricas.

[12] El análisis de Compte, Jenny y Rey del caso de la fusión Nestlé-Perrier en Francia (ver Compte et al. 2002, Sección 5) refuerza este punto, y sugiere que el requisito SIC de la cesión de marcas por parte de PMI / Protabaco puede haber sido contraproducente desde este punto de vista.

sábado, 7 de agosto de 2010


El Precio de la Anarquía y el Sector Eléctrico Colombiano


Existe una larga tradición en el análisis económico por determinar las condiciones bajos las cuales una asignación o nivel de producción de recursos es eficiente desde un punto de vista social. El concepto de eficiencia que utilizaremos es el concepto clásico de Pareto. Este dice que, una asignación (o nivel de producción) de recursos es eficiente socialmente si no existe una forma alternativa de reasignar los recursos (producir con los mismo insumos) tal que ningún individuo (empresa) de la sociedad empeore (disminuya sus beneficios) y por lo menos unos de ellos mejore. En cierto sentido la historia de la teoría económica es la historia de este problema. Una contribución revolucionaria al problema fue hecha por Agusitne Cournot (1801-1877), matemático y economista Francés ya hace más de 170 años. Cournot estudió un mercado con apenas dos firmas en el cual cada una de ellas, a través de sus acciones, cree tener influencia en la demanda agregada del mercado y consecuentemente en el precio final de venta del bien que venden. Más aún, cada firma lleva en consideración que la acción de la otra tiene un efecto sobre la asignación final y cada firma sabe que la otra sabe esto y así sucesivamente. Este tipo de competencia es lo que denominamos competencia oligopolística para ponerlo en contraste con el caso de competencia perfecta, en el cual cada firma no cree tener, a través de sus acciones, efectos sobre el resultado final. La idea de competencia perfecta resulta más fácilmente racionalizable en el contexto en el que existen muchas firmas compitiendo y, desde el punto de vista agregado, sus acciones individuales son imperceptibles. La visión de Cournot sobre qué debería de ser el resultado de esta interacción entre dos firmas anticipó el marco conceptual moderno, la teoría de juegos, para el estudio de las interacciones estratégicas entre agentes económicos. Este marco conceptual cogió forma con el trabajo de Morgentern y Von Neumann en 1946 y se consolidó como una nueva y promisoria área de la teoría económica con la tesis doctoral de Nash en 1952.
Uno de los aspectos más notables de este análisis ha sido llamar la atención sobre ciertas condiciones bajo las cuales el resultado final de la interacción entre agentes económicos es ineficiente. Este tipo de situaciones se denominan genéricamente en la literatura como fallas del mercado y la teoría de juegos llama la atención sobre algunas condiciones bajo las cuales el comportamiento individualista y óptimo desde el punto de vista privado tiene como consecuencia un resultado ineficiente desde el punto de vista social. El ejemplo clásico es el de Cournot que tiene versiones elementales e igualmente profundas en la teoría de juegos. El prototipo de éstos es el juego del Dilema de los Prisioneros expuesto en prácticamente cualquier libro de divulgación o texto sobre la teoría de juegos. Sin embargo, para efectos de este ensayo vamos a presentar otro ejemplo igualmente diciente del problema, pero más cercano a la realidad de ciertos problemas cotidianos. Este ejemplo se le atribuye a Dietrich Braess, ingeniero civil quien llamo la atención sobre sus características paradójicas a comienzos de los años 50. Considere la figura 1 en la cual se representa esquemáticamente las posibles formas de ir en carro de la ciudad A a la ciudad B utilizando las dos carreteras que se muestran en la figura.



Debido a las características de las mismas, el tiempo que dura el trayecto de A hasta la ciudad intermedia 1 depende del tráfico mientras que, de la ciudad intermedia 1 hasta la ciudad B, es independiente del tráfico y siempre toma la misma cantidad de minutos. De forma similar, el trayecto de A a la ciudad intermedia 2 es independiente del tráfico mientras que de la ciudad intermedia 2 hasta la ciudad B depende del tráfico. No es difícil convencerse que, dado un cierto número de carros que debe viajar desde el A hasta B, si cada uno de ellos tiene conocimiento sobre los detalles mencionados anteriormente y cada uno evalúa de forma independiente e individualista cuál carretera va utilizar, el flujo esperado es que la mitad de los carros utilizarán un trayecto y la otra mitad el otro. Hasta aquí todo parece trivial y la predicción que hemos hecho es natural y representa un “equilibrio” del problema. Concretamente, este es lo que se denomina el equilibrio de Nash del problema. Su característica principal es que una vez tomada estas acciones ningún agente tiene un incentivo unilateral a desviarse. Ahora, supongamos que las autoridades competentes deciden construir una carretera entre las ciudades intermedias 1 y 2 con el fin de mitigar los problemas de congestión de viajar de A a B (véase figura 2).



Más aún, supongamos que el tiempo de desplazamiento entre 1 y 2 es prácticamente cero. Ahora, la pregunta sobre el flujo vehicular esperado dado que cada individuo actúa de forma individual, conocen las características del problema mencionadas y suponen que los demás actúan de la misma forma, requiere un poco más de esfuerzo. Para simplificar un poco la exposición y por razones de espacio, me limito a mencionar que se puede demostrar que el equilibrio de Nash de este problema es tal que es óptimo para todos los conductores usar la ruta A – 1 – 2 – B y que el tiempo de traslado puede aumentar hasta en un 33%. El resultado es sorprendente dado que el número de carros que viaja de A hacia B es exactamente el mismo, y que las mismas rutas que estaban a disposición anteriormente siguen estándolo una vez construida la variante que comunica 1 y 2. En conclusión, el comportamiento individualista en el segundo caso tiene como consecuencia un resultado ineficiente para la sociedad. Este costo en términos de eficiencia como resultado del comportamiento individualista es lo que se conoce en la literatura como el precio de la anarquía o precio de la competencia. El anterior ejemplo no es de ninguna forma una curiosidad matemática. La literatura especializada brinda un gran número de ejemplos en los cuales la clausura de una carretera en una ciudad ha tenido como resultado una disminución importante en los tiempos de recorrido. La misma lógica tiene aplicaciones a problemas de transmisión de datos a través de redes de comunicación y existe una amplia literatura al respecto.

Ahora, obsérvese que el precio de la anarquía en este ejemplo de Braess es sencillo de mitigar en la medida que se identifique el origen del problema dado que la acción a tomar no es particularmente difícil (cerrar una carretera). Sin embargo, en muchos otros problemas de la vida real, el origen del problema es complejo y la solución es en principio imposible de implementar. Tal es el caso en el mercado de generación de energía eléctrica. Dadas las características del bien que se produce, por ejemplo la imposibilidad de almacenarlo, la compra y venta de energía no es posible realizarla en mercados tradicionales como una galería, supermercado, etc. En esto últimos se observan una gran cantidad de competidores, oferentes y demandantes, existen precios a la vista para cada producto y difícilmente un comprador o vendedor de uno de los productos cree tener mediante sus acciones, influencia sobre el precio de los bienes. En el caso del bien energía, el tamaño de las inversiones que requieren las plantas de generación hace que sea natural que existan apenas unos cuantos empresas dedicadas a la producción de este bien. Tradicionalmente este argumento fue utilizado para sugerir que la producción de energía era un monopolio natural y por lo tanto, era el estado el que debería de controlar y asumir su producción. Dada la imposibilidad para un planificador central de determinar las cantidades y precios adecuados para un despacho eficiente es necesario utilizar un mecanismo que mitigue los problemas de asimetría. Una forma de hacer esto es permitir que los agentes compitan por la generación de energía eléctrica y sea mediante un mecanismo competitivo que se determine la asignación del recurso.

El mecanismo que se utiliza en muchas partes del mundo es una subasta denominada subasta uniforme. En ésta, la ofertas de los agentes se ordenan de mayor a menor y se seleccionan como ganadores todos los oferentes que hacen ofertas inferiores al menor valor tal que los ganadores suplan la demanda del sistema. Este valor se denomina el precio de cierre o precio de equilibrio de la subasta y es el valor que se le reconoce por la energía a todos agentes ganadores. Este es el mismo mecanismo con el cual se asignan muchos recursos en las economías modernas incluyendo algunos mercados colombianos. Tal es el caso de la subasta de deuda pública y liquidez que realizan frecuentemente el Banco de la República así como versiones ligeramente distintas de ésta que se usan para vender el espectro electromagnético (Estados Unidos y Reino Unido) y espacios publicitarios (Google). Al igual que en el segundo caso del problema de Braess, el equilibrio Nash resultante en este mercado es ineficiente sin embargo a diferencia del anterior problema, la forma de evitarlo no es completamente trivial. De una parte la planificación centralizada difícilmente puede determinar la forma de producir óptima y de otra parte, qué mecanismo de asignación competitivo utilizar es una pregunta abierta sobre la que se ha escrito mucho. Peor aún es el hecho de que la ineficiencia presente podría ser aún mayor que lo predicho por la teoría y esto debería de llamar la atención del regulador. En efecto, la ineficiencia teórica, el precio de la anarquía, es de alguna forma inevitable, a no ser que se cambie el sistema de asignación por uno comprobadamente más eficiente, pues ésta tiene origen en la interacción individualista de los competidores en el mercado. Luego la pregunta clave es, dado el mecanismo de asignación utilizado, ¿Es el nivel de ineficiencia óptimo desde el punto de vista social o es éste mayor a lo que se esperaría del precio de la anarquía?

Para responder a esta pregunta en un estudio reciente, Miguel Espinosa y Alvaro Riascos en la Universidad de los Andes, han modelado la competencia en el sector como un juego, más precisamente un juego Bayesiano, para determinar cuál es el grado de ineficiencia óptima que debería de existir en el mercado mayorista de energía eléctrica colombiano. El estudio responde a tres preguntas. Primero, ¿Cuál es el grado de ineficiencia de cada una de las plantas individuales que participan en la subasta en comparación con el grado de ineficiencia inevitable debido al costo de la descentralización (precio de la anarquía)? Segundo, dado que la respuesta a esta pregunta depende estrechamente de los costos marginales de generación de cada unidad es importante evaluar hasta que punto tenemos estimativos públicos confiables de los mismos. El problema es aún más complicado en la medida que el principal determinante de los costo marginales son el recursos de generación (gas, carbón o agua). Dado que en Colombia más de dos terceras partes de la generación es hidráulica, es importante llevar en consideración la valoración del agua como un determinante del comportamiento de los agentes generadores. En efecto, a pesar de que el costo marginal del agua es en una primera aproximación cero, su valoración es para los agentes revelada en el mercado mayorista y es con base en ésta que los generadores deciden sus ofertas en la subasta. Luego, para responder a la segunda pregunta tenemos dos alternativas. Por un lado podemos utilizar los costos marginales estimados por el MPODE, programa de optimización utilizado ampliamente en el sector para estimar los costos marginales de generación o, inferir con base en los resultados de la subasta, ofertas, precio de cierre, etc; ¿Cuál es la verdadera valoración que del recurso tienen los generadores? Ésta última se denomina los costos o valoración revelada. La metodología empleada por los autores permite identificar estas valoraciones reveladas y con base en ésta, calcular la diferencia entre las ofertas y los costos revelados y los costos estimados por el MPODE. Finalmente, las consecuencia a nivel individual de la competencia deben traducirse en consecuencias a nivel agregado luego la tercera pregunta que se hacen es ¿Cuál es el costo social, más allá del óptimo, de las ineficiencia a nivel individual y cómo se comparan ésta contra lo que hubiera sido el costo de social de la generación utilizando un mecanismo alterno conocido como el mecanismo de Vickrey Clark y Grooves. Explicar los detalles de este último mecanismo extendería la longitud razonable de este ensayo. Para efectos prácticos basta con decir que esta es una subasta donde ganan los agentes que más bajo ofertan por la generación de la energía eléctrica y pagan no lo que ofertaron, sino la oferta del competidor que por su participación, desplazaron (no pudo ganar). En otras palabras, los agentes pagan de acuerdo a la externalidad que por su participación introducen en el sistema. La teoría dice que con este mecanismo, agentes racionales actuaran de tal forma que en esta subasta revelaran sus verdaderos costos de generación. Los resultados encontrados fueron los siguientes:
Eficiencia individual
Para las plantas termoeléctricas, en promedio, no se encontró evidencia de ineficiencias más allá de lo óptimo. Cuando se clasifican las plantas de acuerdo a su tamaño y recurso de generación se observa que las plantas de gas grandes y las hidroeléctricas pequeñas son más ineficientes que lo que es óptimo. Luego, o bien estas plantas tiene un poder de mercado considerable (por ejemplo las plantas a gas grandes) o el programa MPODE subestima sus verdaderos costos de generación.
Valoración del recurso
Los costos revelados y los estimados con el programa MPODE son similares para plantas termoeléctricas (gas y carbón). En línea con los resultados de eficiencia mencionados anteriormente, los costos revelados en comparación con los estimados mediante el MPODE son mayores para las plantas grandes a gas y las hidroeléctricas pequeñas.
Eficiencia agregada y costos en otros mecanismos
Se reportan tres resultados hipotéticos. En el primero, se estima cuál hubiera sido el costo de generación si lo agentes actuaran de forma óptima de acuerdo a la teoría. Es decir, estos no introdujeran ineficiencias más allá de las inevitables debido a la competencia. En el segundo, se compara cuál hubiera sido el costo agregado de usar un mecanismo de asignación como es el mecanismo de Vickrey Clarke y Grooves (VCG) en el cuál si lo agentes actúan de forma óptima deben revelar sus verdaderos costos marginales o valoración del recurso. En este último ejercicio se pueden considerar dos opciones. En la primera identificamos los costos marginales con los revelados y, en la segunda, se supone que los costos marginales son los calculados por el programa MPODE. La siguiente tabla compara los costos agregados como proporción de los costos reales que fueron observados cada año



En términos generales los resultados llaman la atención sobre la necesidad de estudiar más a fondo las posibles ineficiencias en el mercado de generación de energía eléctrica. De acuerdo a estas estimaciones, las ganancias en términos sociales de producir más eficientemente o de utilizar mecanismos de asignación alternativos pueden ser sustanciales. Por ejemplo, en el 2003, el costo agregado de la ineficiencia en la generación de energía eléctrica fue aproximadamente el 33% del costo total. Finalmente, obsérvese que la metodología utilizada es cuidadosa en llevar en consideración el hecho de que existe un grado de ineficiencia que es inevitable dado el mecanismo actual de asignación. Esto es justamente lo que se denomina el precio de la anarquía o costo de la descentralización. Este costo es el que la economía debe asumir por no poder asignar eficientemente como un planificador central y verse en la obligación de utilizar al según mecanismo de asignación competitivo que presumiblemente es bastante mejor al mecanismo centralizado. Esto contrasta con la mayoría de estudios en la literatura colombiana en donde la ineficiencia se mide como desviaciones de competencia perfecta (costos de generación igual a costos marginales).